martes, 23 de junio de 2009

cOmo casi me QUEDO sin cABEzA!!

¿Será verdad eso que dicen que los gatos tienen 9 vidas? Yo he pasado por muchos pequeños sustos en mi vida. No soy un gato, pero digamos que he sido una persona muy afortunada, o muy desafortunada. Me he salvado de unas que ni pensé que me iban a pasar. También me he salvado de unas 2 veces, pero eso ya es demasiada coincidencia. Lo que he aprendido de todas estas situaciones, es mirarlas por el lado positivo, cagarme de risa un rato y estar más precavido para que no vuelvan a sucederme.

Me gusta mucho viajar. He viajado a varios lugares en el mundo. Siempre pienso más de 2 veces sobre cuál es el medio de transporte más adecuado para mí. Me encanta viajar en avión. Prefiero no viajar en buses de larga distancia por razones obvias. Pero cuando tengo la oportunidad de viajar en auto, disfruto mucho de un paseo por la ruta entre amigos. Los argentinos tienen una costumbre para viajes de larga distancia que me llama mucho la atención. Es muy importante para ellos tomar mate siempre que viajas en la ruta. El mate, el eterno compañero de viaje. Me pareció cheverazo que en las estaciones de servicio tienen unas máquinas expendedoras de agua caliente para el mate. La primera vez que las usé pensé que era la cosa más bacán y práctica para un viaje. Cada vez que me tomo unos mates me acuerdo de varias anécdotas en la ruta.

En Ecuador no se toma mate cuando viajas por la ruta. Pienso que sería muy interesante adaptar el mate para el camino. Te mantiene despierto, atento a la vía y te permite compartir un momento agradable con tus compañeros de viaje. Cuando vas por la carretera en Ecuador, haces otras cosas para matar el tiempo de recorrido. Las señales de tránsito son un personaje importante en las historias de viaje. Siempre buscan destacar en el tema de la historia, pero pienso que no todo el mundo les paramos bola. No se diga de los límites de velocidad. He visto muchos letreros que te indican el límite de velocidad en las carreteras del Ecuador, pero no he visto que muchos conductores les brinden el respeto que se merecen. En mi país hay muchos chóferes imprudentes, algunos manejan su propio límite de velocidad en base a las curvas que se presentan en el camino. Lamentablemente no todos podemos tener el mismo control sobre el volante.

Cuando haces un viaje a la costa vas muy emocionado por la adrenalina de la velocidad. Estamos hablando de largas carreteras, debidamente señalizadas, donde puedes manejar a altas velocidades. Hay algunos baches, huecos o cráteres en el camino. Pero eso es un tema a tratar en otra oportunidad. Lo que si es cierto, es que a la mayoría de las personas que viajan a la costa les gusta manejar muy rápido. No se si sienten que es algo normal. Talvez piensan que necesitan llegar más rápido a su destino. Simplemente puede ser que se dejen llevar, porque su cabeza esta inmersa en la ruta y en todo lo que esta les puede ofrecer. Uno siempre está expuesto a tantas cosas y lo mejor de todo es que nunca sabes cuando pueden suceder.

Hace un par de años fuimos con mi mejor amigo de vacaciones a la playa. Nos encantaba ir a la playa en Ecuador porque significaba desconectarse totalmente de la vida en la ciudad. Bajar desde la montaña a la costa era muy chévere. Tenias que enfrentarte a muchas curvas que te daban la bienvenida. Hay que ponerse a pensar que el rendimiento del motor mejora cuando bajas de la altura. En la costa el motor está más canchero, alcanzas más revoluciones que te permiten más potencia y velocidad. Pasamos cheverazo con mi amigo en la playa. No queríamos que el tiempo pase tan rápido y queríamos disfrutar más, antes de volver a la ciudad. En el viaje de vuelta veníamos contentos. Estábamos charlando de muchas anécdotas divertidas que vivimos en la playa.

Pienso que mi amigo es un buen conductor. Tiene buenos reflejos, conduce a una velocidad prudente y es consciente cuando tiene otras vidas bajo su responsabilidad. Cuando viajo con el, me siento seguro y se que mi vida no corre peligro. No le gusta correr carreras con otros autos que pasan cerca de el. No es como los bestias de los conductores de buses de la costa. Ese día veníamos escuchando música y comentando sobre nuestro tiempo de vacaciones. El paisaje estaba bonito. El clima estaba rico y había un fuerte sol que alumbraba nuestro camino rumbo a la montaña. Las carreteras de la costa son rectas y muy largas. Íbamos a la alta velocidad que nos ofrecía el camino.

Estábamos en plena conversación y con buena música de fondo, cuando escuché un ruido muy fuerte. -No puede ser que algo me sucede en el viaje de regreso- pensaba dentro de mí. Sentí un poco de miedo en ese momento, me costaba abrir los ojos y ver lo que podía pasar. Estaba cubriéndome la cara, cuando empecé a escuchar unas carcajadas muy fuertes. Sabía que mi amigo se estaba cagando de risa por algo, pero no sabía porque. No podía entender porque se reía tanto, que fue lo que le causo tanta gracia. Cuando de pronto empecé a entender todo. Un par de plumas empezaron a caer sobre mí. –Es increíble que solo a mi me sucedan estas cosas- le dije a mi amigo. El tipo se reía cada vez con más fuerza y yo solo podía ver que las plumas seguían volando dentro del auto. Me di cuenta que fui víctima de un ataque personalizado de un pájaro kamikaze.

Yo viajaba en el asiento del pasajero con la ventana abierta. Iba tan contento en el viaje de vuelta, solo disfrutaba la charla con mi amigo y lo que el viaje me ofrecía. Nunca pensé que un animal volador que andaba por ahí iba a cambiar mi suerte ese día. No me pude imaginar, que una simple ave me iba a dar un terrible susto esa tarde. No sabía que un pájaro iba a ser el compinche de mi amigo. Pero lamentablemente el desgraciado animal fue el productor ejecutivo del teletón que más risas ha recaudado en la historia. Nunca pude entender, porque el pájaro decidió venir con todas sus fuerzas y estrellarse con el marco de la ventana de mi puerta. ¿Que le hice yo a la pobre bestia para que venga con tanta agresividad hacia mi? -Maldito pájaro, casi me sacas la cabeza- quería gritar como loco sin parar.

Mi amigo trataba de reanudar la conversación, pero se acordaba del incidente, de las plumas volando sobre mí y de mi cara de no saber que pasaba. Esto le causaba más gracia y continuaba riéndose del episodio ocurrido. Desde ese entonces no he vuelto a viajar en auto con la ventana abierta de par en par. Disfruto bastante de todo lo que el aire acondicionado me puede llegar a ofrecer. Me he puesto a pensar que las cosas me pasan por algo. Talvez tengo que ser más precavido cuando viajo en auto. De pronto tengo que andar yo siempre al volante para que no me pasen estas cosas. He sufrido muchos accidentes e incidentes cuando viajo en carretera, pero realmente ninguno ha sido culpa mía. Nunca supe que les hice yo a los conductores de buses para que atenten contra mi vida. Pero definitivamente se, que lo que les hice fue nada comparado al espíritu de venganza del condenado bicho emplumado.

martes, 16 de junio de 2009

como QUISIERA ser un GuErrErO ECUATORIANO!!

Cada vez que hay un partido de fútbol de la selección del Ecuador el país entero está de fiesta. Todos están expectantes al resultado final y a la emoción que va a explotar dentro de la cancha. Cuando sales a la calle ese día, ves como la gente viste camisetas amarillas. Cuelgan banderas tricolores para alentar a su selección. Piensas que ese día todos nosotros nos sentimos más ecuatorianos. Pero hay poca gente que se detiene por un momento a pensar. ¿Quienes realmente son los guerreros de la selección? ¿De donde vienen sus poderes y habilidades para ser campeones? Pero si te pones a reflexionar, son solo gente común. Solo que se esfuerzan con toda su alma para dar un paso adelante por todo el país.

La selección ecuatoriana de fútbol despierta muchos hinchas y seguidores a lo largo de todo el mundo. Por más ecuatoriano que seas, si estas viendo un partido de tu país fuera de casa, vas a alentar como loco a tu selección. Siempre vas a estar pendiente de cuando juega tu selección, vestir tu camiseta amarilla o aferrarte fuerte a la bandera tricolor que llevas adentro. Siempre piensas que cada partido se va a jugar mejor. Que vamos a cosechar más triunfos y alegrías para el pueblo Ecuatoriano. Muchos de los mejores jugadores de fútbol de mi país son de raza afro americana. Son ecuatorianos que se pusieron la camiseta tricolor desde jóvenes y dan todo lo mejor de si por lucirla frente a los demás. Son los guerreros del Ecuador que luchan cada batalla con todas las fuerzas que tienen. Con la ambición de hacer un cambio importante por su patria y su gente. “Mis Negritos Ecuatorianos Bellos” nos hacen sentir capaces de cumplir cualquier sueño. Son personas que nos hacen sentir con más fuerza, el orgullo por haber nacido en este lindo país.

Muchos de “Mis Negritos Ecuatorianos Bellos” tienen un origen humilde. Viene de pueblos pequeños de la costa o de la sierra. Pero todos tienen un sueño en común. Convertirse en los mejores jugadores de fútbol de su país. Demostrar a sus familias, a sus comunidades y a su país que pueden dar la alegría que todos estamos esperando. Llevar al fútbol del Ecuador a lugares donde nunca habíamos soñado y a oídos de personas en todo el mundo. Muchos de “Mis Negritos Ecuatorianos Bellos” llegan a ser destacados deportistas que juegan en los más prestigiosos clubes internacionales de fútbol. Pero ellos son tan sencillos y sinceros que siempre retribuyen a sus comunidades más allá de todo lo que pueden darles. Hay un gran número de fundaciones destinadas a jóvenes en mi país, lideradas por estos grandes gladiadores del fútbol. Muchas de estas fundaciones se mantienen con el espíritu deportivo y por el apoyo constante que reciben. Es por eso que ofrecen muchas oportunidades para que otros jóvenes puedan triunfar.

Los afro americanos han sido muchas veces la raza menospreciada. Pero han sido sobretodo la raza luchadora que realiza un gran cambio en la vida de los ecuatorianos. “Mis Negritos Ecuatorianos Bellos” siempre sorprenden a todo el mundo. Llegan a ser los protagonistas de desenlaces importantes en la historia del Ecuador. Cuando están jugando un partido de fútbol, corren todo lo que pueden y siempre van hacia el gol con una gran sonrisa. Son alegres, siempre dan lo mejor de si por los demás. Abren su corazón al latir de muchos corazones ecuatorianos, pendientes por su selección.

Admiro mucho la sencillez que tienen “Mis Negritos Ecuatorianos Bellos”. He escuchado muchas entrevistas que les hacen periodistas internacionales en radio y televisión. -Yo solo jugué con todo mi corazón- escuche decir en una ocasión a un jugador de la selección. –Jugamos bien, solo seguimos todas las indicaciones y consejos del profesor- concluía la entrevista el capitán de la selección. Es admirable el respeto que tienen por el equipo y por el director técnico. Ven en él a un amigo, una persona en quien pueden confiar y alguien en quien puede apoyarse para salir adelante. Valoro mucho su humildad dentro y fuera de la cancha. No se sienten las superestrellas, son simplemente un ecuatoriano con la camiseta bien puesta.

Creo que “Mis Negritos Ecuatorianos Bellos” se han convertido en verdaderos íconos de nuestro país. Héroes importantes en algunas batallas dentro del campo del fútbol. Son modelos a seguir para muchos de los jóvenes de mi país. Ellos nunca niegan sus raíces. Simplemente dan su mejor cara y su mejor patada cuando van tras el balón. Son personas comunes que quieren hacer un cambio importante por los demás. Se les ve en su mirada una única misión. Hacer lo mejor que saben hacer. Jugar al fútbol con todo el espíritu posible. Hacer cosas increíbles por el país que mucha gente no hace. Dar alegría a muchos corazones ecuatorianos. Dar lo mejor de si por el Ecuador.

Cuando juega la selección de fútbol estoy muy emocionado. Estoy también muy tranquilo porque tengo la seguridad que las personas que nos van a representar realmente se merecen llevar puesta la camiseta tricolor. Siento latir mi corazón con fuerza cada vez que salen a la cancha. Tengo más ganas de alentarlos cada vez que hacen algo por mi país. Admiro muchos a los guerreros ecuatorianos. Valoro mucho su sencillez y la gran energía que le ponen al sentirse ecuatorianos. La fuerza que contagian por alcanzar un sueño importante. La dedicación por ser cada vez mejores. Ahora creo que el “Si Se puede” que escucho en los estadios de fútbol cada vez que juega la selección, viene de la mano de estos verdaderos luchadores. Gladiadores que ponen su alma en cada partido. Ecuatorianos que levantan muy alto el nombre del Ecuador. Como decimos nosotros, personas que viven cada día por ser "orgullosamente ecuatorianos". Luchadores que lideran el latir en el corazón.

martes, 9 de junio de 2009

CoMo SOBREVIVI en una BaRRa bRAVA!!

Siempre me ha encantado ver partidos de fútbol. Disfruto mucho la emoción que se vive dentro y fuera de la cancha. Ves a cada persona hinchar por su equipo favorito. Algunos dan todo por el equipo de su elección. Yo era muy chiquito, cuando mi papá me llevó por primera vez al estadio. Recuerdo que entraba al estadio sujetando la mano de mi papi, mientras entraban los hinchas con camisetas y banderas para alentar a su equipo. Le pregunté a mi papi quienes eran esas personas. Me contó que eran los hinchas más fanáticos del equipo que no se perdían ni un partido. Ahí es cuando pude ver por primera vez a una auténtica barra brava.

El fútbol es un espectáculo desafiante a lo largo de todo el mundo. Es un deporte que concurre muchísima gente y trae a la cancha muchas emociones, sentimientos y pasiones. El fútbol es realmente una pasión. Cuando creces con el fútbol, empiezas a entender todo lo que está detrás del balón. Los jugadores, los técnicos, los árbitros, la prensa y el público son algunos de los personajes trascendentes que resaltan en un estadio de fútbol. Son los protagonistas de las diferentes historias dentro y fuera de la cancha.

Mi equipo favorito es la Liga Deportiva Universitaria de Quito. He ido al estadio a ver partidos de la Liga con mi papi desde que era pequeño. Fui testigo de toda la trayectoria del equipo hasta su realidad actual. Pude ver como mi equipo se hizo campeón de América y pude ver como personas de todo el mundo sentían mucho respeto y admiración por mi equipo predilecto. Siempre me ha intrigado la pasión por un equipo y conocer más sobre la magia del fútbol. Trato de ver partidos de fútbol de equipos de todo el mundo. La copa mundial de fútbol es para mi, algo que espero con mucha ansia cada 4 años.

Cuando vine a vivir a la Argentina estaba muy contento, sabía que iba a tener contacto con un fútbol de altísimo nivel. Iba a conocer las canchas donde jugó Maradona. He ido a ver muchos partidos de fútbol en la Argentina. He podido conocer los estadios de los principales equipos de Buenos Aires. Pude ver jugar a la selección Argentina de fútbol. Pude ver jugar a la selección Ecuatoriana contra la selección Argentina, pero esa es una historia para otra oportunidad. Tuve la oportunidad de ir a ver un partido a la famosa Bombonera. Creo que fue un partido que no me voy a olvidar nunca.

Luego de haber ido a los estadios de River y Racing, tenía muchas ganas de ir al estadio de Boca, la Bombonera. Para poder ir a ver un partido a la Bombonera debes llevar acabo todo un trámite. Es muy difícil conseguir entradas. Es un estadio pequeño en comparación a los otros estadios que hay en la ciudad de Buenos Aires. Para rematar el trámite, las entradas a platea las venden solo a los socios, lamentablemente ya no hay capacidad para incorporar más socios. Conseguir una entrada en popular es una locura. Es algo que ni se me ocurre pensar en hacer. Por lo que si quieres ir a ver un partido en Platea a la Bombonera, debes realizar una pequeña gestión.

Tenía un amigo en mi anterior trabajo que me comentó una vez que podía conseguir entradas para los partidos de Boca. Yo le dije a mi amigo que me encantaría ir a ver un partido a la Bombonera y que me avise porque me prendo de una. Un día me llamó emocionado y me dijo que tenía algo muy importante que decirme. –La Liga de Quito juega la próxima semana contra Boca en la Bombonera…- dijo mi amigo. No pudo decir nada más porque mi respuesta fue casi automática y yo ya sentía la emoción de estar en la cancha. –Pero mirá pibe que solo puedo conseguir entradas para las plateas de Boca- me comentó mi amigo. Ir a ver un partido de mi equipo favorito en la platea del equipo contrario en la Bombonera, era un riesgo que decidí tomar. Nunca pensé toda la aventura que aquella tarde se iba a desatar.

Cuando llegó el día del partido, yo no creía en nadie. Estaba tan contento de ir a ver un partido a la famosa Bombonera. Estaba emocionado porque iba a ver jugar a mi equipo favorito fuera de casa. Pero estaba consiente de que no podía hinchar por mi equipo todo lo que yo hubiera querido, talvez esa hubiera sido una decisión de alto riesgo. Cuando llegamos con mi amigo a la cancha empecé a escuchar los ruidos de emoción de la gente y los pasos de los hinchas que venían a alentar a su equipo. No podía creer lo que estaba sucediendo. Estaba entrado a la famosa Bombonera a ver un partido que nunca hubiera creído. Entre mi, sentía muchas ganas por hinchar a mi equipo de Quito.

Hay muchos rumores de que la Bombonera tiembla cuando esta llena. Conociendo más sobre Boca, mi amigo me contó que en realidad la Bombonera late cuando esta llena de hinchas. Late por los corazones de cada uno de sus hinchas. Empecé a escuchar los gritos de emoción de la gente que iba entrando. Empecé a sentir poco a poco los latidos de la bombonera. Pero sabía que mi corazón no era xeneize, que latía por otra convicción. De repente mi amigo me indicó donde estaban nuestros puestos. Me dijo que tenía una sorpresa para mí.

La barra brava del Club Boca Juniors se llama “La 12”. Se les conoce como “La 12” porque la emoción y aliento que se vive en la barra brava es tan fuerte que se siente como si fueran el doceavo jugador en la cancha. Mi amigo me contó que ver a “La 12” era algo sorprendente. No importaba contra quien jugaba Boca, “La 12” siempre iba a alentar como si fuera el partido más importante del mundo. Yo escuchaba incrédulo todo lo que me contaba mi amigo. –Vení, que nos vamos a sentar por acá- me dijo mi amigo. Ahí fue cuando me di cuenta de la gran sorpresa que tenía mi amigo para mí. Iba a ver un partido de la Liga de Quito, en la bombonera, sentado junto a “La 12”, la muy famosa barra brava.

Entre mí tenía muchos sentimientos encontrados en ese momento. Confieso que sentí un poco de confusión. ¿Iba a ver un partido de mi equipo favorito entre la barra brava del rival? Cerré los ojos y pensé que estaba por vivir algo que nunca me había imaginado. –Ya está- me dije a mi mismo. –Voy a disfrutar del espectáculo más bizarro del mundo- Me encanta el fútbol y voy a hacer todo lo posible por disfrutarlo. – ¿Pero si mi equipo mete un gol?- pensaba dentro de mi. –Que mierda, me voy a tener que quedar callado para que no me maten- fue mi conclusión final en ese momento. Decidí dar todo lo mejor de mí y disfrutar al máximo todo lo que se avecinaba.

“La 12” empezó a alentar a Boca desde que se acomodaron en sus lugares. Escuchaba tambores, bombos, platillos, gritos de aliento y corear un par de barras al equipo xeneize. Empezaron a saltar y gritar y nunca me imaginé que iban a estar así durante todo el partido. Cuando los jugadores de Boca salieron a la cancha, se volvieron más locos todavía. Gritaban más fuerte, coreaban las barras más conocidas. Ahí fue cuando me di cuenta que los insultos hacia el otro equipo era una parte clave de la estrategia de la barra brava. Pude ver como los hinchas de la Liga devolvían el cordial saludo. Mi amigo se moría de la risa. Yo pensaba entre mi –donde diablos estoy metido-.

El partido empezó y los jugadores hacían sus mejores jugadas. Unos pases, piques y centros dirigían la emoción del lugar. La adrenalina de la barra brava iba cada vez más en aumento. Mi adrenalina iba subiendo y empezaba a disfrutar de tan rara confusión de emociones que estaba viviendo. Me deje llevar por los sentimientos que se desprendían ese momento en la cancha. Cuando llegó lo peor. Gol de Boca…. Yo sabía lo que esto significaba. “La 12” explotó. Empezaron a saltar como locos, gritar con más fuerza y correr hacia la cancha. Papelitos y humos de colores azul y amarillo empezar a saltar al ambiente. Yo me puse rojo de la desesperación por desahogarme. Pero sabía que si mi acento extranjero me delataba, iba a ser una presa fácil para la barra brava bostera. –No puedes hacer nada boludo- me dijo mi amigo. –Solo salta y disfruta- fue el mensaje de consuelo que me dio. Empecé a saltar con más fuerza y sumergir mi cabeza y mi conciencia en la emoción que desprendía el partido.

No me quiero acordar, cuál fue el marcador final del partido. Pero tener que aguantar el festejo de Boca en medio de la barra brava fue una sensación muy extraña que no me voy a olvidar nunca. Ya llegó un punto que saltaba, callado la boca y cerrado los ojos. Yo vine a ver fútbol. Vine a conocer más sobre la magia de este deporte. Estoy entre la barra brava más famosa de la Argentina. –Carajo, tengo que disfrutar este momento- dije entre mi. Disfruté muchísimo la experiencia vivida en la Bombonera. Pude ver la pasión que se vive en el fútbol fuera de la cancha. A veces pienso que la intensidad que se vive fuera de la cancha es más fuerte que lo que viven los jugadores. Los jugadores no se dan cuenta de la energía puesta en los gritos, insultos y barras dedicadas al equipo contrario. Creo que es lo que les impulsa a seguir jugando. El latir de varios corazones expectantes por hacer su mejor jugada. El sentir que sus hinchas los apoyan y creen en ellos. En sentirse los únicos capaces de hacer lo imposible para que exploten las barras bravas y salten sin parar los infiltrados en ellas.

lunes, 25 de mayo de 2009

CoMo conocí a un IdOLO de ROCK!!


Muchos de nosotros tenemos varios ídolos o personas importantes a las cuáles admiramos. Tenemos respeto por lo que han hecho en su vida, o porque han tenido un gran impacto en la nuestra. La música es una forma de comunicación sorprendente. Con ella se pueden expresar ideas, sentimientos, reflexiones o mensajes de rebeldía. Para mi un músico es un artista, expresa con su música lo que piensa y siente. La música también te permite transmitir tu inspiración a los demás. Con la música puedes buscar como llegar al corazón de las personas.

Me gusta mucho escuchar música. Creo que soy un fanático de la música ya que me gusta escuchar música desde que me levanto hasta que me duermo. La música me da una sensación de tranquilad. Me permite conectarme con los sentimientos y emociones del artista. Al escuchar música, puedo interpretar la forma en que el artista quiere enviar su mensaje a mis oídos. Creo que al oír música puedo empezar a conocer la personalidad de los cantantes y compositores.

Yo escucho muchos géneros musicales. El reggae me relaja. La música acústica me permite analizar. La música electrónica me hace tripear. El rock despierta la adrenalina que hay en mí. Con el rock empiezo a sentir la emoción en escena y la energía que quiere transmitir el músico o la banda. He asistido a muchos conciertos de rock. En los conciertos de rock la emoción y excitación es tan fuerte, que puedes ver una conexión natural entre el público y los maestros del escenario. En un concierto de rock sientes el vibrar de los instrumentos, la pasión en la voz del cantante y los gritos y emociones diferentes del público asistente.

Hay una banda argentina que me gusta mucho. Catupecu Machu toca una música buenísima. Es increíble la gran emoción que transmiten en escena. –No podes dejar de ir a ver a Catupecu en vivo- me comentó un gran amigo mendocino. Empecé a escuchar cada vez más la música de Catupecu y a interesarme por verlos en vivo. Cuando los vi en concierto fue a lo bestia. Todo lo que me contó mi amigo era cierto. Catupecu le mete una onda buenísima al espectáculo. Uno puede ver cuando la banda realmente le pone ganas a cada presentación. Me gusta cuando el artista se conecta con el público. Es aquí cuando se rompen las barreras de la canción y nos dejamos llevar por la emoción creada en el ambiente.

Me quedé con muchas ganas de volver a ir a un recital de Catupecu Machu. El último concierto que fui fue la presentación de su disco acústico. Disfruté mucho todo el show. Recuerdo que en medio del concierto, el vocalista de la banda dijo –Vamos a hacer un poco de rock-. Los instrumentos empezaron a sonar con más fuerza e interpretaron uno de sus mejores temas en versión electrónica. Creo que fue una gran sorpresa para todos y dió un giro de emoción para el concierto acústico. Ahí supe que tenía que volver a escuchar un concierto eléctrico de Catupecu.

El otro día estaba cenando en Recoleta con unos amigos y mis hermanas. Mis hermanas vinieron recién a visitarme a Buenos Aires. Hemos disfrutado mucho todo lo que esta ciudad nos puede ofrecer y la gran oferta cultural que posee. –En cualquier momento nos podemos encontrar con alguna persona famosa- les dije a mis hermanas. Ellas me escuchaban contentísimas y emocionadas de lo que podía pasar. De repente alcé la mirada y vi a alguien conocido en el restaurante. Creo que por la cara que puse, el resto de personas en la mesa se dieron cuenta que me había emocionado mucho.

-Ese es el man de Catupecu- exclamé de repente. –Catu que- preguntó una de mis hermanas. Les dije que ahí estaba parado el vocalista de Catupecu Machu, la banda que les había contado que me gustaba mucho. –Dale hermano párate a saludar- me dijo una de mis hermanas. –Vamos conmigo y te tomo una foto- me dijo mi vecinita que astutamente tenía su cámara de fotos. Me armé de valor en ese momento y me dirigí a saludar al cantante. Tenía que controlar mi emoción para no hacer el ridículo.

Lo saludé y le pregunté si podían sacarnos una foto. Sentía mucha emoción en ese momento. No podía creer que estaba conociendo al cantante de Catupecu Machu, la banda de rock que a mi me encanta. El cantante era muy buena onda. Aceptó amablemente y nos sacaron la foto. Le comenté que disfrutaba mucho su música y que la hacía escuchar a mis amigos en Ecuador. Nunca pensé que esta frase iba a ser la causante de algo totalmente inesperado.

-Che, vos sos de ecuador?- me dijo emocionado el cantante. Me contó que recién había vuelto de Ecuador de vacaciones con su novia. Ahí fue cuando la conversación entre nosotros empezó a fluir con gran naturalidad. Yo estaba muy contento de conocerlo y el estaba más contento aún por conocer a alguien de Ecuador. Empezamos a charlar sobre diferentes atractivos turísticos que tiene mi país. Me contaba con gran emoción muchos lugares que había visitado y que le habían fascinado. Me sentí en ese momento muy orgulloso de mi país y de todas las maravillas que puede ofrecer. Me dijo que se había hospedado en Quito, donde un amigo Ecuatoriano suyo que vivió en Argentina.

Cuando me mencionó el nombre de su amigo yo me quede sorprendido. Ese nombre se me hacía muy familiar. –Mira que pequeño es el mundo- le dije al cantante. –Tu amigo es hermano de unos panas conocidos míos- mencioné antes de que estallé el en mayor emoción. El no podía creer que todos nos conociéramos. Le mencionó a un amigo que estaba con el, que yo conocía a sus amigos en Ecuador. Me dijo que le gusto tanto el Ecuador y que era un verdadero placer charlar con un ecuatoriano más. Yo no podía creer que además de conocer a un ídolo de rock, estaba teniendo una gran charla sobre mi país y sobre gente conocida.

El cantante me pareció una persona muy humilde. Pude entender que el carisma que mostraba en vivo en el escenario, era una parte muy fuerte de su personalidad. Cuando nos despedimos con un gran abrazo, yo estaba muy contento por conocerlo. El estaba más contento aún por conocer a un quiteño, ciudad que admira tanto y le gusto muchísimo. Creo que cada uno se llevó lo mejor de nuestro inesperado encuentro. Yo disfruto cuando suceden estas casualidades. La verdad nunca pensé que además de conocer a uno de mis ídolos de rock, nos íbamos a hacer panas y charlar de mi país. Uno nunca sabe lo que puede pasar en la vida. El mundo es muy pequeño y a la final las redes de personas son tan fuertes que terminas conociendo a gente que no habías imaginado. El encuentro con el cantante quedo grabado en mi mente. A pesar de ser famoso, es un tipo muy sencillo, cague de risa y que le encanta el Ecuador.

jueves, 14 de mayo de 2009

como me InTrIgUe por las tRiBUS SUBurbanas


El vivir en una gran ciudad despierta tu curiosidad por entender más sobre el porque de las cosas. Algunas cosas pasan por destino, otras por casualidad. Pero algunas cosas nunca llegas a entender, o no te llegan a cerrar como a ti te gustaría. Luego de vivir un tiempo en la Ciudad de Buenos Aires, me di cuenta que habían personajes que emergían de la sombra y querían pertenecer junto a los demás. Pensé talvez que estos grupos de personas querían expresar algún mensaje a la sociedad, o de pronto querían reclamar algo que la sociedad les había quitado. Pero poco a poco empecé a ver a estas personas como gente común que pasa por la ciudad. Fue ahí cuando me intrigué por conocer más a fondo sobre las tribus suburbanas.

Hace un par de años vivía cerca del Ministerio de Educación. Lugar donde uno espera se forjen los pilares y leyes para sacar adelante jóvenes con mayor conocimiento. Pero había un grupo de chicos que vieron a este lugar como un punto clave de encuentro. Recuerdo un día que estaba caminando hacia mi casa cuando vi que delante mió había un grupo gigante de unas 200 personas vestidas de negro. Me intrigó mucho su apariencia. Al principio sentí miedo. Temor a lo desconocido e incertidumbre por como eran capaces de reaccionar estos individuos. Decidí caminar a través de este grupo de personas y fue la primera vez que tuve contacto con los Darks.

Los Darks son una tribu suburbana que muestra una apariencia obscura. Llevan ropas negras, muestran caras pálidas y transmiten cierto mensaje de indiferencia en sus rostros. Siempre que atravesaba las reuniones de Darks los sábados por la tarde, los regresaba a ver con respeto y trataba de entender que le querían decir a la sociedad. Me di cuenta que los Darks son personas totalmente inofensivas y que lo único que hacen es vivir al máximo las costumbres de su sub-realidad. Entre mi pensaba que sentían cierto tipo de interés por los días de lluvia, el silencio, los misterios y la soledad. Pero tengo que animarme a volver un día y preguntarles que es lo que realmente piensan y quieren expresar. Siempre he tratado de evitar el generar un estereotipo sobre alguien que no conozco. Creo que uno debe tener la habilidad de aprender a escuchar.

Hay también otra tribu suburbana muy parecida a los Darks. Se visten de negro, pero transmiten en sus rostros un sentimiento de indiferencia y tristeza por el pasar del tiempo. Se hacen llamar Emos. No llego a entender el porque de su descontento y que es lo que les molesta de la sociedad. Hasta ahora pienso que son un tipo particular de Darks, pero de igual manera necesito adentrarme un poco más y conocerlos. Quiero saber que piensan los Emos y cuál es su mensaje. Por un tiempo pensé que los Darks eran la tribu suburbana más grande y notoria de la ciudad de la furia. Pero talvez me equivoqué. Un día me di cuenta que había otra tribu de jóvenes que mostraban una apariencia totalmente opuesta a los Emos y Darks. Tenían largos flequillos expuestos a un lado de su cara. Vestían ropas con colores fluorescentes muy llamativas. Usaban parches y pañuelos con colores eléctricos que los resaltaban entre los demás. Se hacían llamar Floggers y se mostraban así mismos, como cualquier chico común.

Los Floggers son una tribu suburbana que se caracteriza por dedicar gran parte de su tiempo a los Foto Logs. Hay algunos Floggers que se han hecho famosos por publicar su vida entera en el Internet. Creo que la censura y el pudor es algo que no les preocupa mucho cuando comparten sus íntimas experiencias y emociones. Los Floggers son una tribu suburbana que ha desarrollado una fuerte iniciativa comercial en la sociedad. Se visten con cierto tipo colorido de ropa, escuchan una música pop desafiante e incluso han desarrollado pasos de baile propios. He visto varias ocasiones en la televisión que invitan a los Floggers para que cuenten sus experiencias y enseñen como bailar “El pasito Flogger”. Paso de baile polémico que se mueve al son de bandas poperas como Miranda.

En Argentina, a la Flogger más famosa se le conoce por el nombre de Cumbio. Ella cuenta su vida y sus experiencias en la subcultura Flogger con una gran apertura. –No soy lesbiana, pero me gustan las mujeres- decía Cumbio en una entrevista de televisión. –Simplemente soy una chica común- era el único mensaje que quería transmitir. Cumbio ha tenido un gran reconocimiento en los medios de comunicación. Pienso que este poder que la sociedad le ha dado, le ha servido para persuadir a otros jóvenes para adentrarse en la subcultura Flogger. Contar tu vida a los demás por el Internet, es algo común que lo hace todo el mundo.

Lamentablemente los Floggers no son tan bien vistos por el resto de tribus suburbanas. Los Floggers se reúnen generalmente afuera de algunos shoppings durante las tardes de los fines de semana. Ha habido algunos casos de violencia contra diversos grupos de Floggers. Escuché una vez que los Cumbieros intentaron agredir a los Floggers afuera del Abasto. Pero si son simplemente chicos comunes, no entiendo porque se desatan grandes ataques de violencia contra ellos. –Los Floggers chetos de San Isidro no son Floggers auténticos- escuche decir una vez en el shopping Unicenter. Parece que los verdaderos Floggers son solo los que se reúnen afuera del shopping Abasto. Hay rumores que Cumbio sabe estar por ahí. No he tenido la oportunidad de verla cerca de sus seguidores Floggers, pero estoy conciente que los Floggers sienten mucho respecto y admiración por su líder.

Cuando uno va caminando por las calles de Buenos Aires está expuesto a todo tipo de personajes que suelen transitar por ahí. Floggers, Darks, Emos, Cumbieros, Rockabillies, Punkeros, son varias tribus suburbanas que rondan esta fascinante ciudad. Yo sabía que aquí iba a ver gente de todo tipo y de varias nacionalidades. Ahora aprendí que hay personas que tienen una convicción de pertenencia muy marcada a sus tribus suburbanas. Es importante no prejuzgar a estos grupos de personas. Hay que tener la mente abierta y conocer un poco más de cada uno de ellos para llegar a respetarlos. Algo de cierto tiene lo que dice Cumbio. Tanto los Floggers como las otras tribus suburbanas son chicos comunes, tratan de convencer a la sociedad de la normalidad de sus prácticas particulares. Este es un componente clave para que encajen frente a los ojos de los demás. Talvez si no supiéramos que se denominan Floggers y que llevan esos estilos de vida, su simple apariencia no llamaría nuestra atención. Pensaríamos que solo son chicos que buscan pertenecer a la sociedad.

martes, 12 de mayo de 2009

COMO ReToRnE a la pIsTa de CARRERAS!!


Siempre me he sentido atraído por la velocidad. Es una sensación muy desafiante que te da cierto poder. La adrenalina que despierta la velocidad, alimenta tu ego por querer cada vez más. Cuando corres una carrera estas totalmente enfocado en cuál va a ser tu próxima maniobra y como hacer todo lo posible para evitar un accidente. Nunca he tenido un accidente que haya sido por mi culpa. Pero la emoción vibrante de una pista de carreras te hace pensar, que el pavimento en cualquier momento te puede llegar a traicionar.

Disfruto mucho al conducir un auto. Cuando vas manejando por la ruta tienes la cabeza enfocada en el camino. Es una sensación de relax el disfrutar la brisa de la velocidad. Claro está que hay profesionales al volante que no tienen la mínima conciencia para conducir, pero ese es un tema para otra oportunidad. En una autopista con muchas curvas, disfrutas aun más al virar el volante y sentir que puedes controlar tu destino sobre ruedas. Pero cuando tienes la oportunidad de manejar un Go-kart, estas expuesto a muchas sensaciones diferentes.

El otro día salimos de paseo con mi grupo de panas por el fin de semana. Buscamos un lugar chévere para aprovechar al máximo nuestro tiempo juntos. Pensamos que una buena distracción era ir a un kartódromo para correr unas carreritas. Estábamos muy entusiasmados por subirnos a los Go-karts, sentarnos tras el volante y desafiar al máximo la velocidad. Queríamos divertirnos muchísimo aquella tarde en la pista de carreras.

Mientras los organizadores preparaban la carrera e ubicaban a los participantes, nos sentamos con mis amigos a tomar una gaseosa y platicar un rato. Cada uno salía con un chiste cada vez mejor, se sentía que los ánimos por subirnos a la pista iban cada vez en aumento. Tengo un buen amigo que no le gusta mucho manejar. Creo que no disfruta tanto la velocidad y todos los riesgos que implica el estar trás el volante. Nos contó una historia que en ese momento despertó mucha gracia, pero empezó también a calentar los ánimos de aquel lugar.

La última vez que yo corrí en Go-karts fue hace unos 10 años atrás. Es algo que me gusta mucho hacer y siempre he querido tener la oportunidad de volver a correr. -Nunca me había chocado en mi vida- empezó relatando mi amigo. –Pero ayer me choqué dos veces- decía mi amigo, mientras le escuchábamos incrédulos. Un par de risas estallaron entre los muchachos. Escuchábamos con mucha atención a la historia de mi amigo y pensábamos que la mala suerte definitivamente estaba de su lado. Esto creó un ambiente de sano humor antes de empezar la carrera.

Cuando los grupos ya estaban definidos, los participantes agarraron sus cascos y tomaron sus lugares correspondientes. Comencé a sentir el volante y los pedales para volverme a familiarizar. Puse mi mente en blanco y empecé a escuchar con atención el sonido del motor. El pana de la pista de carreras estaban por agitar la bandera para que estallé la largada inicial. Los motores empezaron a sonar con más fuerza y los Go-karts empezaron a salir uno tras otro.

Yo salí último y empecé a sentir la velocidad de mi Go-kart poco a poco. Era una sensación diferente, me gustaba sentirme con las manos al volante y capaz de impulsarme a una gran velocidad. Mientras recorría la pista de carreras, escuchaba las risas y comentarios de mis amigos expectadores. –Parece que este pana se vino a pasear- escuchaba bromear a los muchachos. Pero yo iba felizote, sintiendo la velocidad con calma hasta sentirme seguro de expulsar la adrenalina de mi coche. No obtuve los mejores resultados en mi primera carrera de familiarización, pero estaba seguro que en mi segunda carrera iba a demostrar un mejor papel. Tenía que sorprender a los chicos de alguna forma.

Cuando llegó el momento de volver a los coches, yo ya me sentía mucho más canchero y estaba seguro que los resultados iban a cambiar. Me senté en el Go-kart y mientras escuchaba rugir al motor, estaba pensando en cuál iba a ser mi estrategia en el recorrido para tomar las curvas y no perder velocidad. Tenía que hacer lo imposible para no dejarme rebasar. La carrera comenzó con la máxima emoción posible. Cada uno de los chicos aceleraba su Go-kart y tenía todas las ganas de volar sobre el pavimento. Empecé a acelerar con fuerza y trataba de hacerme lugar entre el grupo de guerreros que buscaban destacar. Había una curva muy cerrada cerca del final del recorrido, me di cuenta que si tomaba la curva bien abierto, lograba derrapar y agarrar la curva sin perder velocidad. El controlar altas revoluciones, me daba una sensación de seguridad en cada una de mis maniobras.

Empecé a escuchar el fuerte ruido de un motor. Había un Go-kart que se aproximaba hacia mí. Voltié la cabeza y vi que uno de mis amigos se disponía a rebasarme por el lado derecho antes de entrar a la curva. –Este pana esta loco- pensaba dentro de mí. –No se como va a lograr rebasarme por ahí- quería gritar a todo el mundo a mi alrededor. De repente vi que el rufián al volante tenía toda la decisión para realizar su maniobra. Yo viré el Go-kart bruscamente para dejarle pasar. Pero el Go-kart de mi amigo nunca viró por el lado derecho de la curva. El no podía disminuir la velocidad y yo sabía que algo malo podía pasar.

Mientras completaba la curva, vi que el auto de mi amigo se fue derecho y se estrelló contra la pared de neumáticos. Tuve la intención de parar, pero el resto de los autos venían y yo podía causar una gran colisión. Decidí dar la vuelta a la pista rápidamente, para así regresar a ver a mi amigo. Afortunadamente, no puedes volcarte en un Go-kart y el impacto contra la muralla de neumáticos fue algo menor. Vi que uno de los panas del establecimiento estaba ayudando a mi amigo y que ya le estaban trayendo otro Go-kart. Ese momento sentí un gran alivio porque sabía que no le había pasado nada a mi pana. La carrera tenía que continuar.

Yo seguí dándole a full al acelerador. Sentía como me tiraba cada una de las curvas. Cuando sentía el derrapar de los neumáticos, disfrutaba la adrenalina por entrar y salir de cada curva. Llegué al final de la carrera en un tercer puesto. Mejoré notablemente mi desempeño en la pista de carreras y pude convencer a mis amigos que no estaba disfrutando de un paseo dominguero familiar.
Desafortunadamente se había cortado el cable del freno del Go-kart de mi amigo y no pudo controlar la curva final. De ley nos vamos a acordar, el gran susto que nos llevamos todos en ese momento. Pero la emoción de vivir la velocidad y disfrutar un momento tan chévere entre amigos es algo que va a quedar guardado en nosotros.

Cuando vas manejando, sientes un gran poder al saber que eres el señor del volante. Debes estar consciente que ese poder, lleva consigo una gran responsabilidad. Cuando estas corriendo carreras en una pista de Go-karts te mueres de la risa con la velocidad, pero cuando estas manejando un auto es algo que debes aprender a controlar. Tienes que estar muy atento a tu camino, pero tienes que estar más despierto por las imprudencias que los demás podrían cometer. No vaya a ser que por mala suerte, alguien que se haya chocado dos veces en el mismo día, se avecine hacia ti.

domingo, 3 de mayo de 2009

como FUI VICTIMA de un rumor de la GRIPE


Siempre me atrajo viajar en tren. Vengo de una ciudad donde el tren no existe y donde no es considerado parte del servicio de transporte público. Ahora que vivo en una ciudad inmensa, viajar en tren es algo muy común entre mis actividades diarias. Viajar en tren es algo muy fascinante y divertido. Puedes ser testigo de diversos episodios cotidianos en la vida de las personas. Cuando viajas en tren también estas expuesto a ser víctima de un vendedor ambulante o ser el que dirán de un grupo de señoras distinguidas de la sociedad.

He viajado últimamente con mucha frecuencia en tren a la zona sur de la provincia de Buenos Aires. El tren es un medio de transporte masivo que traslada a gente de todo tipo a diversos destinos. Es divertido porque ves gente con las miradas dispersas pensando en su destino, meditando que hacer con su tiempo hasta llegar o tratando de ver lo que hace la persona de a lado. En fin, cada pasajero del tren busca su forma de entretenimiento preferida para aligerar el tiempo de viaje.

Los vendedores ambulantes son personajes del día a día, caracterizan los trenes que van fuera de la capital. Su creatividad llega a niveles nunca antes vistos. Pero creo que lo que más me llama la atención sobre ellos, es el talento que tienen para tratar de venderte cualquier cosa. He escuchado que tratan de ofrecerme desde el último estilo en medias, colonias que te garantizan una conquista amorosa, tónicos mágicos para lustrar tus zapatos y las últimas colecciones de la música del momento.

El otro día vi un hábil vendedor ambulante que subía muy canchero al tren. Tenía sus zapatos bien lustrados, la camisa casi planchada y pelo bien peinado con agua fresca. Presentaba una apariencia parecida a un profesor de dibujo técnico de la secundaria. Pero pude ver en su mirada que este hombre iba a transmitir un mensaje diferente. Sacó de repente un equipo de sonido portátil y yo estaba seguro de que la oferta que nos iba a contar iba a ser irresistible. Empezó a sonar una música romántica a todo volumen en el tren. El hombre no decía una sola palabra, pero continuaba cambiado las diversas canciones de la colección rompecorazones.

Fue muy cómico ya que estuvo como cinco minutos abrazado de su rockola andante, sino decir una sola palabra. Cuando captó la atención de todos lo que estaban a su alrededor, empezó con el clásico discurso de vendedor ambulante. –Señores, disculpen que les quite dos minutos de su tiempo- decía el hombre. –Pero lo que les vengo a ofrecer, puede dar un giro importante en sus vidas- coreaba sin cesar. – Tengo por cinco pesos la colección cortavenas de Marco Antonio Solís- decía mientras regresaba a mirar a su alrededor. Hubo mucha gente que tiro un par de carcajadas al ambiente. Otros que ni se preocupaban en verle porque estaban hartos de que un extraño les venga a fastidiar. Yo empecé a escucharlo con mucha atención, admirando la capacidad del hombre por improvisar con cualquier frase para realizar su venta.

Continuaba leyendo mi libro, cuando en la segunda parada del viaje subieron dos chicas que iban a marcar mi suerte en ese día. Creo que ellas fuera las últimas afortunadas que pudieron adquirir la promoción de perfumes que ofrecían los vendedores ambulantes que merodeaban el ingreso a la estación. Dos frascos de perfume por 10 pesos, era una oferta que nadie podía resistir. Era un producto que garantizaba que toda persona que se te acercase, notase el aroma característico y sensual que desprendías. No se si estas chicas estaban viajando en tren para dirigirse a una entrevista de trabajo y causar la mejor impresión. De pronto estaban viajando a un encuentro amoroso oportuno de medio día. Pero lo que estaba claro en el momento, era que estas chicas querían hacerse notar.

Estaba tan enganchado con la historia de mi libro que decidí no levantar mi cabeza para ver la apariencia de estas dos mujeres. Pero lamentablemente pude percibir al instante el fuerte aroma que emanaba su perfume de cinco pesos. En ese momento me agarró un ataque de alergia y estaba seguro que las consecuencias no iban a ser muy amigables. Empecé a estornudar con fuerza y se me empezó a congestionar la nariz. Yo estaba conciente de que la gente del tren es muy preocupada por el de alado, por lo que quería pasar de lo más desapercibido. Pero el olor a perfume de Paris de Avellaneda que emanaban estas chicas, me estaba produciendo una alergia incontrolable. Creo que las señoritas se dieron cuenta, que su perfume tenía un efecto letal en los hombres. Pero estoy convencido que a las personas que más les llamó la atención el suceso, fue a un grupo de señoras que estaban alrededor. Pensé que lo último que me faltaba en ese día era protagonizar un escándalo a plena luz del día.

Siempre me ha caído mal la gente chismosa y las personas que se meten en los asuntos que no le competen. Estas señoras me quedaron viendo y al cruzar miradas me di cuenta de que estaba ante el jurado incriminador del tren. –Tiene una gripe muy fuerte- empezaron a gritar las distinguidas damas. –Abran las ventanas que puede ser contagioso- coreaban incitando el pánico del resto de pasajeros. La gente hoy en día esta muy nerviosa y triqueada por la gripe porcina, así que ante cualquier posibilidad de sospecha están muy sensibles para reaccionar. El resto de pasajeros del tren, empezó a alarmarse y decidió alejarse de mí. No podía creer que me había convertido en víctima de un ataque de la chismería.

En ese momento me levanté y me dirigí al grupo de mironas. –Discúlpenme señoras, pero lo único que tengo es alergia- reclamaba, haciéndome notar. -Por favor alcánceme un pañuelo desechable, para dejar de estornudar- trataba de decirles para mantener la calma en el lugar. Afortunadamente, las zorrillas olorosas de Avellaneda, se dieron cuenta primero que eran las causantes de todo el escándalo que se desató. Descendieron en la siguiente estación, tratando de pasar de lo más desapercibidas. Una samaritana que viajaba cerca, me alcanzó un pañuelo desechable y pude calmar mi ataque de alergia. La gente se empezó a calmar, pero las señoras del jurado no quitaban sus ojos de chisme de mí.

Luego de que se normalizaron los ánimos y el resto de pasajeros volvieron a sus distracciones del viaje, el episodio vivido en el tren ese día me causo mucha gracia. Un vendedor ambulante se aproximaba a ofrecer los últimos temas de reggaeton del año que toda persona en onda debía escuchar. Parecía que las cosas volvían a su normalidad.
La gente hoy en día está muy nerviosa por la epidemia de gripe porcina. Creo que uno en estos casos debe mantener la calma al máximo y ser precavido, pero estoy convencido que el pánico y la desesperación ocasionan que las cosas se vayan fuera de control. Pero de lo que estoy totalmente consciente, es que uno debe cuidarse de las viejas chismosas que van en los trenes, ya que uno nunca sabe en que lo pueden embullar. Ahora también se que la próxima vez que quiera regalar un perfume, definitivamente voy a gastar un poco más de cinco pesos.